En Cantabria se creía que cada 4 años las anjanas, una especie de hadas asociadas a los ríos, salían de sus escondrijos en el bosque, (entre mayo y octubre) dejando flores de plata entre la vegetación, que cualquiera podía hallar.
En Cantabria se creía que cada 4 años las anjanas, una especie de hadas asociadas a los ríos, salían de sus escondrijos en el bosque, (entre mayo y octubre) dejando flores de plata entre la vegetación, que cualquiera podía hallar.