Los vecinos de El Cañaveral se hartan de vivir aislados de Madrid y exigen Metro en el barrio: “No somos un municipio aparte”
Una protesta recorrió este sábado la Avenida de Miguel Delibes pidiendo abrir una estación del suburbano propia y buscar soluciones a la inestabilidad del terreno, así como incluir más líneas de autobús que pasen por el barrio y mejorar los accesos por carretera
Cinco paradas de Metro en el barrio rico y una en los modestos: cómo planea Madrid el transporte en sus nuevos desarrollos
A punto de cumplir su primera década de historia, la sensación en El Cañaveral aún es de estancamiento. Este barrio nació oficialmente en 2017 como un nuevo brazo para Vicálvaro, que ya estaba entre los distritos más amplios de la capital con casi 35 kilométros cuadrados de superficie, más del doble que Carabanchel y por encima de Hortaleza o Puente de Vallecas. Sin embargo, sus vecinos se consideran “aislados” del resto de la ciudad y faltos de servicios públicos básicos, sobre todo en materia de transporte. El último día de enero decidieron salir a la calle para protestar contra las “promesas a largo plazo” de la administración y reivindicar que ellos también son parte de Madrid.
“No es normal que para movernos dentro de nuestro propio municipio haya que pagar un peaje, o que llegar al trabajo, estudiar e ir al médico suponga más tiempo, dinero y obstáculos que en otros barrios”, sentenciaron en un comunicado desde Aveca (Asociación de Vecinos El Cañaveral Avanza), una de las organizaciones vecinales que ya existen en la zona. El sábado pasado organizaron una manifestación en una de sus principales vías, la Avenida de Miguel Delibes, para reclamar una estación de Metro, más autobuses y menos peajes para residentes.
“Cuando vinimos a mirar pisos nos convencieron diciendo que tendríamos parada propia y por eso me mudé. Esta no es la historia que nos habían vendido”, expresa Rosa María Maya al otro lado del teléfono. Es presidenta de la asociación Aveca y vecina de El Cañaveral. El sábado fue una de las 180 personas que asistieron a la concentración por el barrio, según la estimación que hacen sus promotores. No existen datos oficiales, pero el malestar por la ausencia de una estación del suburbano es “algo generalizado”.
El Cañaveral es uno de los principales barrios en construcción de Madrid que surgieron con los nuevos desarrollos del sureste, un plan para contrarrestar la demanda al alza de vivienda en una ciudad que, en 2025, superó por primera vez los 3,5 millones de habitantes. Entrar a vivir es relativamente sencillo, pero para salir todo es más complejo. En realidad, hace tiempo se planteó extender la red hasta El Cañaveral con la línea 2, pero la Comunidad de Madrid (que tiene competencias sobre el Consorcio Regional de Transportes) terminó descartando esa opción por la inestabilidad del terreno, bajo el que fluyen aguas subterráneas que dificultan la obra.
El recuerdo de Vicálvaro y la presión vecinal que trajo su Metro
El anuncio de un autobús exprés entre este barrio y Manuel Becerra o la noticia de una ampliación de la L9 entre Los Berrocales y Los Ahijones –otros desarrollos colindantes– no les convence. Así que las asociaciones vecinales han puesto pie en pared. “No somos un municipio aparte”, insisten en su nota. La presidenta de Aveca recuerda, además, que la inauguración del primer Metro en Vicálvaro se produjo a finales de los 90 después de años de reivindicación vecinal.
“El argumento de las instituciones era el mismo, que no se podía abrir porque el terreno era peligroso. Pero cuando se quiere, se puede, y existen otras vías como el metro ligero o excavar más profundo: lo que no hay son ganas de invertir”, intuye la vecina, que lanza otro dardo a las conexiones por carretera: “El bus de la [línea] E-5 no es más que un añadido a los autobuses que ya había en la E-3 para alargarlos un poco más y que lleguen hasta aquí, pero las frecuencias son pocas. Sin duda, no cubre nuestras necesidades”.
Varias personas recorren la Avenida de Miguel Delibes, en El Cañaveral, para pedir una estación de Metro propia
A todo esto, Rosa María Maya suma la necesidad de coger un autobús para llegar a la futura estación entre Los Ahijones y Los Berrocales. “Vivimos con un transporte insuficiente y unos accesos que generan desigualdad [...] Moverse no puede ser un privilegio: exigimos el fin de un peaje injusto que penaliza a un barrio de Madrid y genera desigualdad económica y social”, destacaron las asociaciones vecinales en su comunicado, firmado por Aveca y suscrito desde otras entidades locales.
Se refieren al peaje obligatorio de la R-3, una de las autopistas radiales que ayudan a descongestionar el tráfico en la autovía y que los vecinos de El Cañaveral deben pagar para utilizar la ruta, que en algunos casos les permite llegar antes a determinados puntos de la ciudad. La promoción de tarjetas especiales para que los residentes puedan cruzar el peaje sin costes, la apertura “urgente” de una estación de Metro propia y más autobuses que pasen por el barrio o la mejora de sus accesos por carretera son la carta a los Reyes Magos que enero no pudo traer al barrio.
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