— ¿Agradecer? —repitió, sorprendida, y giró la cabeza hacia Antoine al notar que contenía una risa—. ¿Y que se supone que haga con esto? ¿Y por qué te estás riendo?
Para ella, era como una semilla, o a
— ¿Agradecer? —repitió, sorprendida, y giró la cabeza hacia Antoine al notar que contenía una risa—. ¿Y que se supone que haga con esto? ¿Y por qué te estás riendo?
Para ella, era como una semilla, o a
Fue entonces cuando el Korelûn alzó algo diminuto en sus manitas: ¿una nuez?
Candy frunció el ceño, la confusión abriéndose paso en sus
Fue entonces cuando el Korelûn alzó algo diminuto en sus manitas: ¿una nuez?
Candy frunció el ceño, la confusión abriéndose paso en sus
Una carcajada suave escapó de ella, un murmullo dulce que revoloteó hacia Antoine cuando relató su propia anécdota. Candy no
Una carcajada suave escapó de ella, un murmullo dulce que revoloteó hacia Antoine cuando relató su propia anécdota. Candy no
La pelirroja se quedó pensativa por un instante,
La pelirroja se quedó pensativa por un instante,
Pero su mirada, en cambio, se tiñó de algo más grave. Candy conocía demasiado bien a Leontine como para no notar que algo había cambiado en ella. Ese carácter feroz, esa rebeldía que tanto había admirado en la princesa, parecía mellado, como si hubiese
Pero su mirada, en cambio, se tiñó de algo más grave. Candy conocía demasiado bien a Leontine como para no notar que algo había cambiado en ella. Ese carácter feroz, esa rebeldía que tanto había admirado en la princesa, parecía mellado, como si hubiese
Su respuesta fue apenas una risita seca, breve, que casi escondía el brillo de orgullo en sus ojos.
— Pues espero que haya aprendido del escarmiento, porque con Leontine… una bofetada sería lo mínimo que podría recibir —dijo en tono
Su respuesta fue apenas una risita seca, breve, que casi escondía el brillo de orgullo en sus ojos.
— Pues espero que haya aprendido del escarmiento, porque con Leontine… una bofetada sería lo mínimo que podría recibir —dijo en tono
Le fascinaba profundamente.
Le fascinaba profundamente.
Su calma le encantaba. Era como si apaciguara el fuego que siempre ardía en su interior, como si su cuerpo, normalmente en constante alerta,
Su calma le encantaba. Era como si apaciguara el fuego que siempre ardía en su interior, como si su cuerpo, normalmente en constante alerta,
—Es adorable —susurró, jugueteando con uno de sus dedos la hojita que coronaba su cabecita.
Candy desvió la mirada hacia Antoine, iluminado por la tenue luz de la luna, y no pudo evitar devolverle una sonrisa cómplice, que hablaba tanto en sus labios como en sus ojos.
—¿Alguna
—Es adorable —susurró, jugueteando con uno de sus dedos la hojita que coronaba su cabecita.
Candy desvió la mirada hacia Antoine, iluminado por la tenue luz de la luna, y no pudo evitar devolverle una sonrisa cómplice, que hablaba tanto en sus labios como en sus ojos.
—¿Alguna
Al igual que él, se retiró la máscara de zorro, dejando al descubierto su rostro por completo, salpicado de pecas que le daban un aire de dulzura
Al igual que él, se retiró la máscara de zorro, dejando al descubierto su rostro por completo, salpicado de pecas que le daban un aire de dulzura
Cuando Antoine se retiró la máscara, Candy alzó la vista hacia él, sonriendo. Avanzó unos pasos y se acomodó a su lado, el Korelûn acurrucado entre
Cuando Antoine se retiró la máscara, Candy alzó la vista hacia él, sonriendo. Avanzó unos pasos y se acomodó a su lado, el Korelûn acurrucado entre
Inclinándose un poco más, le susurró juguetona:
— Así que haciendo travesuras, ¿hm?
Lo atrapó con sumo cuidado, aunque por dentro se moría de ganas de hacerlo desde el primer instante en que lo vio asomar. Rodeó aquel cuerpecito con sus manos, alzándolo con una
Inclinándose un poco más, le susurró juguetona:
— Así que haciendo travesuras, ¿hm?
Lo atrapó con sumo cuidado, aunque por dentro se moría de ganas de hacerlo desde el primer instante en que lo vio asomar. Rodeó aquel cuerpecito con sus manos, alzándolo con una
Candy tuvo que morderse la lengua para no soltar un grito de ternura. Con esas manitas de rama y sus diminutos pies de madera, le pareció lo más adorable que jamás hubiera visto. Una ola de calidez le inundó el pecho, llenándolo
Candy tuvo que morderse la lengua para no soltar un grito de ternura. Con esas manitas de rama y sus diminutos pies de madera, le pareció lo más adorable que jamás hubiera visto. Una ola de calidez le inundó el pecho, llenándolo
El chiste se disolvió en una risita breve, apenas un soplo, que brilló en sus ojos como una chispa efímera. Fue entonces cuando lo sintió: un roce delicado, tímido, sobre la tela anaranjada de su vestido. Bajó la vista y
El chiste se disolvió en una risita breve, apenas un soplo, que brilló en sus ojos como una chispa efímera. Fue entonces cuando lo sintió: un roce delicado, tímido, sobre la tela anaranjada de su vestido. Bajó la vista y
Fueron las palabras de Antoine las que la hicieron arquear una ceja y volver la mirada hacia él.
—¿Le caigo bien a tu padre? —preguntó con un deje burlón, acompañando la frase con una media sonrisa juguetona—.¿Después de mi
Fueron las palabras de Antoine las que la hicieron arquear una ceja y volver la mirada hacia él.
—¿Le caigo bien a tu padre? —preguntó con un deje burlón, acompañando la frase con una media sonrisa juguetona—.¿Después de mi
Entonces giró su cabeza hacia Antoine.
—¿Hay algo ahí o tu padre también ha jugado con mi mente? —añadió en tono de broma, aunque la curiosidad vibraba en su voz—. Podría denunciarlo por allanamiento mental.
Entonces giró su cabeza hacia Antoine.
—¿Hay algo ahí o tu padre también ha jugado con mi mente? —añadió en tono de broma, aunque la curiosidad vibraba en su voz—. Podría denunciarlo por allanamiento mental.
La falda de su vestido anaranjado se desplegaba dulcemente entre la hierba, brillando tenue bajo la plateada luz, tan suave que recordaba a una delicada caricia sobre su piel.
—Te veo… —susurró en un dulce canturreo, jocoso, fijando su atención en
La falda de su vestido anaranjado se desplegaba dulcemente entre la hierba, brillando tenue bajo la plateada luz, tan suave que recordaba a una delicada caricia sobre su piel.
—Te veo… —susurró en un dulce canturreo, jocoso, fijando su atención en
Se inclinó levemente, como cuando hablaba con alguien mucho más pequeño que ella, o con algún perro o
Se inclinó levemente, como cuando hablaba con alguien mucho más pequeño que ella, o con algún perro o
Solo dejaba que la guiara hacia ese campo de flores prometido, por ello sus
Solo dejaba que la guiara hacia ese campo de flores prometido, por ello sus
Y cuando menos lo esperó, ambos correteaban entre los asistentes. La risa de Candy resonaba baja, susurrante, como un secreto que quedaba allí enterrado, en el mar de estrellas.
La emoción se instalaba en su pecho, y juraría que algo martilleaba desesperadamente, haciendo evidente la
Y cuando menos lo esperó, ambos correteaban entre los asistentes. La risa de Candy resonaba baja, susurrante, como un secreto que quedaba allí enterrado, en el mar de estrellas.
La emoción se instalaba en su pecho, y juraría que algo martilleaba desesperadamente, haciendo evidente la
Silencio.
Candy lo contemplaba expectante, detenidamente. Siguió cada uno de sus movimientos mientras Antoine parecía considerar, también, sus alternativas.
Vio la toma de decisión en sus ojos.
Silencio.
Candy lo contemplaba expectante, detenidamente. Siguió cada uno de sus movimientos mientras Antoine parecía considerar, también, sus alternativas.
Vio la toma de decisión en sus ojos.