ᅠ‹ㅤ.ㅤ.ㅤ𓆩 ✦ 𓆪ᅠ𝐒𝐎𝐕𝐄𝐑𝐄𝐈𝐍𝐆 ⭑ 𝓛𝘰𝘳𝘥 𝘰𝘧 𝓝𝙸𝙶𝙷𝚃ᅠ⌠ 𝚂𝗂𝗇𝗌 𝗈𝖿 𝗍𝗁𝖾 𝙵𝖺𝗍𝗁𝖾𝗋 ♱ 𝐓he 𝐌onster ⌡
ᅠ❰🐦⬛❱ᅠ꒦꒷꒦ᅠ𝓱𝘢𝘷𝘦 𝖛𝖎𝖔𝖑𝖊𝖓𝖙 𝓮𝘯𝘥𝘴, 𝒕𝘩𝘦𝘴𝘦 𝖛𝖎𝖔𝖑𝖊𝖓𝖙 𝓭𝘦𝘭𝘪𝘨𝘩𝘵𝘴 ִֶָ☾.ᅠ❚❚❚ᅠ𝓔𝗅𝖾𝗀𝖺𝗇𝖼𝖾 ๋࣭ ⛧ 𝓟𝙤𝙚𝙩𝙞𝙘
ᅠ𓏔𓏔𓏔ᅠ❝ 𝓣𝖾𝗅𝗅 𝗆𝖾、𝑑𝑎𝑟𝑙𝑖𝑛𝑔、𝗐𝗁𝖺𝗍 𝖽𝗈 𝗒𝗈𝗎 𝖽𝖾𝗌𝗂𝗋𝖾? ❞ ⠀⸻⠀⦃ 𝗍𝗁𝖾⠀𝖆𝖗𝖙⠀𝗈𝖿⠀𝖇𝖑𝖔𝖔𝖉 ⦄⠀⸻
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azulados que parecían danzar en cada movimiento. Había algo hipnótico en él, como si no caminara a su lado, sino que la sombra misma de la noche hubiera decidido tomar forma humana.
ᅠ✧ ⦅ @silentradiance.bsky.social ⦆ ✧
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azulados que parecían danzar en cada movimiento. Había algo hipnótico en él, como si no caminara a su lado, sino que la sombra misma de la noche hubiera decidido tomar forma humana.
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pierna. El resplandor lunar perfilaba la tensión en sus rasgos, endureciéndolos, y aun así mantenía las manos hundidas en los bolsillos de su pantalón, negándose a mostrarse débil.
ᅠBajo la luz plateada, su cabello adquiría el matiz oscuro y tornasolado de las alas de un cuervo, con reflejos
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pierna. El resplandor lunar perfilaba la tensión en sus rasgos, endureciéndolos, y aun así mantenía las manos hundidas en los bolsillos de su pantalón, negándose a mostrarse débil.
ᅠBajo la luz plateada, su cabello adquiría el matiz oscuro y tornasolado de las alas de un cuervo, con reflejos
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te espanten a la primera de cambio.
ᅠSu voz era grave, como un murmullo arrastrado por la noche, y había en ella un deje de ironía que no logró disimular del todo. Caminaba despacio, mucho más despacio de lo habitual, como si cada paso fuera una negociación con el dolor que le atravesaba la
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te espanten a la primera de cambio.
ᅠSu voz era grave, como un murmullo arrastrado por la noche, y había en ella un deje de ironía que no logró disimular del todo. Caminaba despacio, mucho más despacio de lo habitual, como si cada paso fuera una negociación con el dolor que le atravesaba la
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la penumbra y el fulgor lunar.
ᅠ—Creo que te llevarías bastante bien con mi hija —dijo Zeldrak al fin, rompiendo el silencio denso que hasta entonces había pesado entre ellos—. Y con mis dos hijos.
ᅠUna mueca, casi imperceptible, se dibujó en sus labios antes de añadir:
ᅠ—Aunque no quiero que
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la penumbra y el fulgor lunar.
ᅠ—Creo que te llevarías bastante bien con mi hija —dijo Zeldrak al fin, rompiendo el silencio denso que hasta entonces había pesado entre ellos—. Y con mis dos hijos.
ᅠUna mueca, casi imperceptible, se dibujó en sus labios antes de añadir:
ᅠ—Aunque no quiero que
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estudio minucioso, un escrutinio que pesaba tanto como el peso de una sentencia.
ᅠNo obstante, como el cuervo que siempre vigilaba desde lo alto, mantenía otro ojo en su hermana y en su esposa. A lo lejos, las siluetas de ambas se dibujaban en el columpio del árbol centenario, fundiéndose con
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estudio minucioso, un escrutinio que pesaba tanto como el peso de una sentencia.
ᅠNo obstante, como el cuervo que siempre vigilaba desde lo alto, mantenía otro ojo en su hermana y en su esposa. A lo lejos, las siluetas de ambas se dibujaban en el columpio del árbol centenario, fundiéndose con
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como si cada pétalo guardara en su interior una chispa estelar.
ᅠLos ojos azulados del emperador —ojos tan fríos como el invierno perpetuo de Rosenburg, como el filo de un acero recién forjado— se posaron en la joven de cabellos dorados. Su mirada no era torpe ni fugaz; era calculada, un
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como si cada pétalo guardara en su interior una chispa estelar.
ᅠLos ojos azulados del emperador —ojos tan fríos como el invierno perpetuo de Rosenburg, como el filo de un acero recién forjado— se posaron en la joven de cabellos dorados. Su mirada no era torpe ni fugaz; era calculada, un
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tonalidades, como la promesa velada de poder. Pero los jardines superaban incluso a esa perfección. Cada flor parecía inmortalizada en el instante exacto de su mayor esplendor, como si la luna las hubiera tocado con un dedo para sellar su belleza. Algunas daban la ilusión de ser cristalinas,
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tonalidades, como la promesa velada de poder. Pero los jardines superaban incluso a esa perfección. Cada flor parecía inmortalizada en el instante exacto de su mayor esplendor, como si la luna las hubiera tocado con un dedo para sellar su belleza. Algunas daban la ilusión de ser cristalinas,
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imperio de mármol y cristal que no solo llevaba en su nombre el recuerdo de la noche, sino también en cada matiz de sus muros: el blanco níveo de la pureza, los azules intensos que evocaban las aguas profundas, los negros solemnes que hablaban de eternidad, y los morados, en todas sus
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imperio de mármol y cristal que no solo llevaba en su nombre el recuerdo de la noche, sino también en cada matiz de sus muros: el blanco níveo de la pureza, los azules intensos que evocaban las aguas profundas, los negros solemnes que hablaban de eternidad, y los morados, en todas sus
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encendidos desde dentro y sobre los estanques que reflejaban el cielo como espejos pulidos. Las estrellas titilaban en lo alto, como si hubieran descendido a anidar en aquel lugar, abrazando con su fulgor la oscuridad de la noche.
ᅠEran, sin lugar a dudas, una prolongación del Palacio Lunar. Un
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encendidos desde dentro y sobre los estanques que reflejaban el cielo como espejos pulidos. Las estrellas titilaban en lo alto, como si hubieran descendido a anidar en aquel lugar, abrazando con su fulgor la oscuridad de la noche.
ᅠEran, sin lugar a dudas, una prolongación del Palacio Lunar. Un
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llevado tatuada en los huesos.
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llevado tatuada en los huesos.
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de nuevo. Y otra vez. Cada puñetazo hundía su rabia más hondo, hasta que los nudillos se abrieron en carne viva.
ᅠUn bruto sin cerebro, eso era. Un guerrero que sólo sabía apagar la furia con más dolor. Ahogando el incendio de su pecho con sangre y golpes, con la violencia que siempre había
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de nuevo. Y otra vez. Cada puñetazo hundía su rabia más hondo, hasta que los nudillos se abrieron en carne viva.
ᅠUn bruto sin cerebro, eso era. Un guerrero que sólo sabía apagar la furia con más dolor. Ahogando el incendio de su pecho con sangre y golpes, con la violencia que siempre había
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o si simplemente se había roto algo. Y aun así, le dio igual. Porque ni el crujido del hueso ni el ardor en la carne podían compararse con el dolor que lo desgarraba por dentro.
ᅠEl pecho le dolía más que la mano. Le dolía más que la sangre que comenzó a brotar, manchando la corteza.
ᅠGolpeó
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o si simplemente se había roto algo. Y aun así, le dio igual. Porque ni el crujido del hueso ni el ardor en la carne podían compararse con el dolor que lo desgarraba por dentro.
ᅠEl pecho le dolía más que la mano. Le dolía más que la sangre que comenzó a brotar, manchando la corteza.
ᅠGolpeó
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su cuarto. Esa presencia fantasma que lo acompañaba incluso en la soledad más amarga.
ᅠ—¡Joder! —rugió, alzando el puño antes de descargarlo contra el grueso tronco del árbol.
ᅠLas astillas se clavaron en sus nudillos, un estallido seco recorrió sus huesos; no supo si había dislocado un dedo,
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su cuarto. Esa presencia fantasma que lo acompañaba incluso en la soledad más amarga.
ᅠ—¡Joder! —rugió, alzando el puño antes de descargarlo contra el grueso tronco del árbol.
ᅠLas astillas se clavaron en sus nudillos, un estallido seco recorrió sus huesos; no supo si había dislocado un dedo,
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sus miedos, de sus inseguridades, de su propia brutalidad. La espantó.
ᅠY lo único que le quedó en aquel jardín fue su ausencia. Su dulce fragancia colgando en el aire, ese aroma exquisito que tantas veces había invocado a solas en su cuarto. Esa presencia fantasma que lo acompañaba incluso en
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sus miedos, de sus inseguridades, de su propia brutalidad. La espantó.
ᅠY lo único que le quedó en aquel jardín fue su ausencia. Su dulce fragancia colgando en el aire, ese aroma exquisito que tantas veces había invocado a solas en su cuarto. Esa presencia fantasma que lo acompañaba incluso en
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cobarde que suspiraba en silencio, que la miraba de lejos con la devoción de un hombre rendido y la impotencia de un soldado encadenado.
ᅠEl amante que nunca se atrevía a acercarse demasiado, por miedo a dañarla, a romperla.
ᅠY aun así, terminó por hacerlo. Terminó por espantarla.
ᅠFruto de
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cobarde que suspiraba en silencio, que la miraba de lejos con la devoción de un hombre rendido y la impotencia de un soldado encadenado.
ᅠEl amante que nunca se atrevía a acercarse demasiado, por miedo a dañarla, a romperla.
ᅠY aun así, terminó por hacerlo. Terminó por espantarla.
ᅠFruto de
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había vuelto distinto. No se habían criado juntos, no había lazos de sangre ni recuerdos de infancia que lo obligaran a verla como otra cosa que no fuera lo que realmente era para él: la tentación, la condena, el fuego que consumía cada sombra de su alma.
ᅠÉl era el amante en las sombras. El
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había vuelto distinto. No se habían criado juntos, no había lazos de sangre ni recuerdos de infancia que lo obligaran a verla como otra cosa que no fuera lo que realmente era para él: la tentación, la condena, el fuego que consumía cada sombra de su alma.
ᅠÉl era el amante en las sombras. El
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inocencia cuando incluso entre los brazos de una ramera su mente volvía, inquebrantable, a ella?
ᅠCon Désirée era distinto. La conocía desde niños; había raíces, costumbre, familia. Pero Hyacinth… Hyacinth había llegado apenas un año atrás, dos si quería ser preciso. Y desde entonces, todo se
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inocencia cuando incluso entre los brazos de una ramera su mente volvía, inquebrantable, a ella?
ᅠCon Désirée era distinto. La conocía desde niños; había raíces, costumbre, familia. Pero Hyacinth… Hyacinth había llegado apenas un año atrás, dos si quería ser preciso. Y desde entonces, todo se
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marcharse, lejos de él, lejos de la sombra que se cernía sobre el jardín, lejos de la oscuridad que lo habitaba a él.
ᅠLa había cagado pero bien. Hasta el fondo.
ᅠ¿Cómo se suponía que debía verla como a una hermana, cuando cada suspiro suyo llevaba su nombre?
ᅠ¿Cómo iba a mirarla con
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marcharse, lejos de él, lejos de la sombra que se cernía sobre el jardín, lejos de la oscuridad que lo habitaba a él.
ᅠLa había cagado pero bien. Hasta el fondo.
ᅠ¿Cómo se suponía que debía verla como a una hermana, cuando cada suspiro suyo llevaba su nombre?
ᅠ¿Cómo iba a mirarla con
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arrancó de cuajo cualquier hilo de afecto entre ellos.
ᅠLa había cagado.
ᅠCerró los ojos, preparado para recibir el golpe que sabía merecer, pero nunca llegó. Lo único que rompió el silencio fue el crujido del vestido de Hyacinth, alzándolo con torpeza para cubrirse antes de girarse y
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arrancó de cuajo cualquier hilo de afecto entre ellos.
ᅠLa había cagado.
ᅠCerró los ojos, preparado para recibir el golpe que sabía merecer, pero nunca llegó. Lo único que rompió el silencio fue el crujido del vestido de Hyacinth, alzándolo con torpeza para cubrirse antes de girarse y
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pronunciara, era mil veces peor.
ᅠSe había preparado para un bofetón, para un empujón, incluso para una tormenta de insultos que lo hiciera retroceder. Lo que jamás esperó fue ese silencio helado, esa grieta invisible que se abrió entre los dos y lo dejó desarmado. Ese balde de agua helada que
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pronunciara, era mil veces peor.
ᅠSe había preparado para un bofetón, para un empujón, incluso para una tormenta de insultos que lo hiciera retroceder. Lo que jamás esperó fue ese silencio helado, esa grieta invisible que se abrió entre los dos y lo dejó desarmado. Ese balde de agua helada que
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colgó entre ellos, fría y luminosa a la vez. En sus ojos había todavía rescoldos del incendio: la promesa, la necesidad, la rendición. Y sin embargo, puso distancia con palabras antes de que el pulso del deseo volviera a dictar lo que el corazón quería gritar.
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colgó entre ellos, fría y luminosa a la vez. En sus ojos había todavía rescoldos del incendio: la promesa, la necesidad, la rendición. Y sin embargo, puso distancia con palabras antes de que el pulso del deseo volviera a dictar lo que el corazón quería gritar.
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