𝜉 ᴴᵉʳ ˡⁱᵍʰᵗ ʷᵃˢⁿ’ᵗ ᵃ ᵍⁱᶠᵗ˒ ⁱᵗ ʷᵃˢ ᵃ ˢᶜʳᵉᵃᵐ 𝜉
♛ Cᴜʀsᴇᴅ ᴛᴏ ʀᴇᴍᴇᴍʙᴇʀ / 𝖇𝖑𝖊𝖘𝖘𝖊𝖉 𝖙𝖔 𝖇𝖚𝖗𝖓 𓇼
colgó entre ellos, fría y luminosa a la vez. En sus ojos había todavía rescoldos del incendio: la promesa, la necesidad, la rendición. Y sin embargo, puso distancia con palabras antes de que el pulso del deseo volviera a dictar lo que el corazón quería gritar.
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borde del abismo.
ᅠUna de sus manos descendió con firmeza hasta una de sus nalgas, aferrándola con la fuerza de un soldado que reclama lo que es suyo. Sus dedos se hundieron en su piel con tal ímpetu que sabía que dejarían la huella marcada, un recuerdo ardiente de su agarre.
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Apenas fue un roce, apenas una confirmación de aquel ruego desesperado que ni ella misma alcanzaba a comprender. Su cuerpo ardía como un fuego recién avivado, llamas feroces que se expandían sin piedad, devorándola por completo.
Había pensado en él más veces de las que jamás
gemir… aunque lo devoraban a él por dentro.
ᅠ—Eres mía —advirtió, su voz ronca rozando un gruñido mientras apretaba el agarre de su pecho, como si desafiara cualquier intento de negarle ese derecho—. Completamente mía, Hyacinth. Desde el instante en que pusiste un pie en este maldito palacio.
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Apenas fue un roce, apenas una confirmación de aquel ruego desesperado que ni ella misma alcanzaba a comprender. Su cuerpo ardía como un fuego recién avivado, llamas feroces que se expandían sin piedad, devorándola por completo.
Había pensado en él más veces de las que jamás
Antes siquiera de darse cuenta del primer tirón que la arrastró con brusquedad al firme y duro cuerpo de Elthan, su espalda ya se arqueaba con el golpe recorriendo vibrante todo su cuerpo. Le fue arrebatado el aliento de sus pulmones en un entrecortado gemido entremezclándose
necesitaba.
ᅠY no iba a esperar más.
ᅠ—Voy a tomarte aquí mismo, contra este maldito árbol —gruñó contra sus labios, cada palabra cargada de una promesa oscura y devastadora—. Y nada, Hyacinth, nada en este mundo va a impedirlo.
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Antes siquiera de darse cuenta del primer tirón que la arrastró con brusquedad al firme y duro cuerpo de Elthan, su espalda ya se arqueaba con el golpe recorriendo vibrante todo su cuerpo. Le fue arrebatado el aliento de sus pulmones en un entrecortado gemido entremezclándose
Las palabras de Elthan no eran simples: eran proyectiles, lanzados con la brutalidad suficiente para desgarrar, para dejar cicatrices en lugares que ella nunca podría imaginar.
brillo feroz en la mirada, un destello casi febril—. Porque cuando se entere de que su precioso cisne, su ojito derecho, anda abriendo las piernas al primero que le sonríe…
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Las palabras de Elthan no eran simples: eran proyectiles, lanzados con la brutalidad suficiente para desgarrar, para dejar cicatrices en lugares que ella nunca podría imaginar.
Era consciente, realmente lo era de que todo aquello era una locura, un disparate y el colmo de lo absurdo, porque, en el momento en que Elthan la encaró con la tensión evidente en todo su cuerpo, como si estuviera conteniendo a una bestia, Hyacinth no supo qué
de su tono contrastaba con el filo que destilaban sus palabras—. No vaya a ser que Nicola se te enfríe esta noche.
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Era consciente, realmente lo era de que todo aquello era una locura, un disparate y el colmo de lo absurdo, porque, en el momento en que Elthan la encaró con la tensión evidente en todo su cuerpo, como si estuviera conteniendo a una bestia, Hyacinth no supo qué
La mirada de Hyacinth se afiló en el instante en que aquella muchacha cayó en los brazos de Elthan. Sabía que era absurdo, después de todo había sido su culpa al empujarla, pero lo que quizás —irracionalmente—más le había enfadado, era que Elthan dejara su mano en la espalda
imagen de Hyacinth en sus brazos.
ᅠPero no lo hizo. No podía.
ᅠSus manos, endurecidas por la guerra, se cerraron en puños a ambos lados de su cuerpo, hasta que los nudillos crujieron. El eco metálico de su respiración enmascarada se confundió con el murmullo del viento entre las ramas.
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La mirada de Hyacinth se afiló en el instante en que aquella muchacha cayó en los brazos de Elthan. Sabía que era absurdo, después de todo había sido su culpa al empujarla, pero lo que quizás —irracionalmente—más le había enfadado, era que Elthan dejara su mano en la espalda
Era absurdo. No podía alejar ese deje soberbio cada vez que veía un solo mechón rubio de aquel noble, Nicola,
música volvió a elevarse y envolver la sala con su embrujo, no lo pensó dos veces: tendió la mano y guio a la joven pelirroja a la pista de baile.
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Era absurdo. No podía alejar ese deje soberbio cada vez que veía un solo mechón rubio de aquel noble, Nicola,
ᅠ𝐋e parecía irresistible, casi enternecedor, aquel balbuceo torpe de Leontine, esos sonidos desordenados que escapaban de sus labios en un intento desesperado por dar forma a pensamientos que no lograban consolidarse en palabras. ¿Ese era, acaso, el efecto que ella tenía en ella? La sonrisa de
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Era lo que debía hacer, ¿no?
Pero no se encontraba bien.
Dio un paso atrás, tembloroso, vacilante.
Y se quedó inmóvil allí.
ᅠ𝐋a mujer sabía, con esa certeza que nace en la piel y no en la razón, que entre aquellas palabras susurradas había algo más, un trasfondo más profundo que las sombras aún no revelaban. Incluso en ese roce apenas perceptible —la mano acariciando su mejilla, obligando a su rostro a rendirse
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Le gustaba sentir sus manos en sus piernas, o allí, en su baja espalda, reteniéndola pese a que le había dicho que por qué no iba a divertirse.
Ella estaba bien allí.
Pues lo era, ¿no?
Podía sentir algo sombrío irradiar desde Sélène, un sentimiento que —puede que no en la misma intensidad— compartían ambas por la situación que habían vivido en el despacho; la presencia imponente de Giovanni en un evidente dominio sobre alguien
ᅠ𝐂uando el cigarro se consumió por completo, Sélène lo dejó caer y lo apagó con la punta de su tacón negro, un gesto elegante y definitivo, como si sellara con ello un pacto no pronunciado. Después, sus brazos se cerraron con más firmeza alrededor del cuerpo de Leontine, atrayéndola contra sí
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Pues lo era, ¿no?
Podía sentir algo sombrío irradiar desde Sélène, un sentimiento que —puede que no en la misma intensidad— compartían ambas por la situación que habían vivido en el despacho; la presencia imponente de Giovanni en un evidente dominio sobre alguien
Se encogió un poco contra su cuerpo, quizás
ᅠ𝐓al vez se había habituado tanto a la cercanía de Leontine, que ni siquiera se inmutó cuando los dedos de la albina rozaron con suavidad la piel expuesta entre el escote de su atuendo. No hubo sobresalto, tampoco palabra alguna; solo aquel silencio cargado en el que sus ojos, fijos en ella,
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Se encogió un poco contra su cuerpo, quizás
Sélène no solía…
Sus pensamientos se detuvieron en seco cuando el columpio se balanceó
ᅠ𝐔na de sus cejas finas se arqueó cuando la albina, sin pedir permiso, le arrebató el cigarro de entre los dedos. Sélène no dijo nada; no lo necesitaba. El simple hecho de contemplarla dar aquella primera calada, torpe e insolente, y después toser con suavidad, bastó para arrancarle un gorjeo
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— No sé cómo podéis fumar eso.—se quejó con la voz algo tomada por la calada.
Sélène no solía…
Sus pensamientos se detuvieron en seco cuando el columpio se balanceó
ᅠ𝐇acía unos minutos que los dos hermanos habían salido junto a Aelia del despacho. Aunque, en su caso, Sélène prefirió deslizarse sola hacia la parte trasera de los jardines del Palacio Lunar, evitando el bullicio del gran salón, donde la fiesta seguía rugiendo con música, risas y copas que
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𝖼𝗋𝗈𝗐𝗇𝖾𝖽 𝗂𝗇 𝗆𝗈𝗈𝗇𝗅𝗂𝗀𝗁𝗍,
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𝗏𝖾𝗂𝗅𝖾𝖽 𝗂𝗇 𝗐𝗁𝗂𝗌𝗉𝖾𝗋𝗌
𝗈𝖿 𝖽𝖾𝗌𝗂𝗋𝖾.
𝖼𝗋𝗈𝗐𝗇𝖾𝖽 𝗂𝗇 𝗆𝗈𝗈𝗇𝗅𝗂𝗀𝗁𝗍,
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𝗏𝖾𝗂𝗅𝖾𝖽 𝗂𝗇 𝗐𝗁𝗂𝗌𝗉𝖾𝗋𝗌
𝗈𝖿 𝖽𝖾𝗌𝗂𝗋𝖾.
Cruzó la segunda planta del palacio —tras salir del despacho—, como un relámpago desgarrando las nubes del cielo, y apenas dirigió su mirada a nadie mientras pasaba entre los invitados como un estallido que pasaría desapercibido entre
Cruzó la segunda planta del palacio —tras salir del despacho—, como un relámpago desgarrando las nubes del cielo, y apenas dirigió su mirada a nadie mientras pasaba entre los invitados como un estallido que pasaría desapercibido entre