Testimonio de un combatiente de las FAR tras el ataque imperialista a Venezuela
La verdad está en los hechos que cuentan los protagonistas; lo demás es emoción y especulación.
Bajo esa premisa publicamos este testimonio, no como un relato aislado, sino como parte viva de la memoria histórica de los pueblos que resisten la agresión imperialista y defienden su soberanía con dignidad y sangre.
En la madrugada del 3 de enero, Venezuela fue blanco de una agresión militar directa que sacudió no solo a su pueblo, sino también a toda Nuestra América. En medio de ese ataque se encontraban combatientes cubanos, internacionalistas, cumpliendo misiones de apoyo solicitadas por el gobierno legítimo venezolano. Uno de ellos, hoy herido y en proceso de recuperación, ofrece su testimonio.
“Cerca de las dos de la mañana me despertaron las explosiones”
“Cerca de las dos de la mañana me despertaron las explosiones. La cama estaba partida por la mitad, mis piernas dolían mucho y sangraban”.
Así comienza el recuerdo de aquella noche. No hubo tiempo para el desconcierto prolongado. Aun herido, el combatiente salió del cuarto y se reunió con sus compañeros. El protocolo estaba claro: salir de las casitas, resguardarse del bombardeo y prepararse para combatir una posible incursión terrestre.
El armamento disponible era limitado: fusiles AKM, frente a una ofensiva aérea desproporcionada. Tras el lanzamiento de tres bombas y varios misiles, dos helicópteros estadounidenses sobrevolaron la zona ametrallando las posiciones. “Parecía que la orden era no dejar a nadie con vida”.
A pesar de la intensidad del ataque, la respuesta fue organizada y firme. La resistencia no se quebró. Sin embargo, las heridas obligaron a evacuarlo. Fue trasladado y operado en un CDI de Fuerte Tiuna, donde coincidió con algunos de los pocos sobrevivientes de la Seguridad Personal.
“Cuando cayó herido gritó: ¡Viva Cuba!”
Entre los heridos, uno había sido alcanzado muy cerca del Primer Coronel Lázarito. Según relata, al caer herido gritó con fuerza: “¡Viva Cuba!” o “¡Por Cuba!”. No recuerda con exactitud las palabras, pero sí el sentido profundo del gesto: lealtad, patria y dignidad hasta el último aliento.
Allí supo también que varios compañeros de la Dirección de Seguridad Personal combatieron directamente contra helicópteros enemigos. Al ser descubiertas sus posiciones, fueron atacados con drones y fuego aéreo. En ese enfrentamiento cayeron entre cuatro y cinco combatientes, luego de sostener una resistencia feroz.
Desde ese mismo punto de combate, un compañero gravemente herido logró impactar un helicóptero enemigo, demostrando que incluso en condiciones extremas, la voluntad de lucha no fue doblegada.
Fusiles contra helicópteros: la desproporción y la dignidad
“Nos atacaron con todo”, afirma. Aunque es posible que algunos combatientes contaran con lanzacohetes, la mayoría solo tenía fusiles plegables. Aun así, resistieron hasta agotar municiones. Cuando muchos ya estaban heridos o habían caído, algunos atacantes remataron a combatientes en el terreno, conscientes de que “los cubanos, incluso heridos, seguimos dando batalla”.
Al preguntársele por posibles bajas del lado agresor, responde con sobriedad: no cree las cifras exageradas que circulan en redes sociales, pero duda seriamente que ninguno haya caído. Los helicópteros, aun blindados, tenían que volar con las puertas abiertas para ametrallar, lo que los hacía vulnerables. “No dudo que algún yanqui haya regresado en bolsa”.
Un ataque que trasciende el testimonio individual
Este relato no puede entenderse como un hecho aislado. El ataque del 3 de enero forma parte de una agresión militar directa de Estados Unidos contra la República Bolivariana de Venezuela, una escalada sin precedentes en la región, que incluyó bombardeos, incursiones aéreas y acciones coordinadas con objetivos políticos claros.
Como resultado de esa agresión, 32 cubanos pertenecientes a las Fuerzas Armadas Revolucionarias y al Ministerio del Interior perdieron la vida, cumpliendo misiones internacionalistas. Otros informes elevan la cifra total de víctimas, entre militares y civiles, a números aún mayores. El impacto político y humano de estos hechos marca un antes y un después en la historia reciente de América Latina.
“Si herido me las calcé, recuperado volveré a hacerlo”
Al despedirnos, le deseamos pronta recuperación y que pronto pudiera volver a calzarse sus botas de soldado. Su respuesta fue simple y contundente:
“Si herido me las calcé, recuperado volveré a hacerlo.”
No es una frase retórica. Es una declaración de principios. Resume el espíritu del internacionalismo cubano, la ética del combatiente revolucionario y la certeza de que la solidaridad entre pueblos no se negocia ni se abandona bajo fuego enemigo.
Fuentes utilizadas
👉 Testimonio original compartido por Jorgito De Cuba
👉 Informaciones oficiales y reportes internacionales sobre el ataque militar del 3 de enero contra Venezuela
👉 Comunicados del Gobierno de Cuba sobre los combatientes caídos en cumplimiento de misiones internacionalistas