Te bajas a preguntarle educadamente que quiere. Entre que te bajas del coche y vuelves a subir, el semáforo vuelve a estar en rojo.
Seguro que no te vuelve a pitar
Te bajas a preguntarle educadamente que quiere. Entre que te bajas del coche y vuelves a subir, el semáforo vuelve a estar en rojo.
Seguro que no te vuelve a pitar