Fin.
Fin.
Con el dolor de la traición ardiendo en su corazón, decidió darle a Carlos un poco de su propia medicina.
Con el dolor de la traición ardiendo en su corazón, decidió darle a Carlos un poco de su propia medicina.
Una difícil jornada le esperaba a Sofía. Bueno, nada que no se hubiese buscado ella misma.
Una difícil jornada le esperaba a Sofía. Bueno, nada que no se hubiese buscado ella misma.
Fue a su casa a contar lo que había hecho.
Fue a su casa a contar lo que había hecho.
También pidió la cabeza de Carlos.
También pidió la cabeza de Carlos.
Pero poco le duraría la satisfacción.
Pero poco le duraría la satisfacción.
—¿No podemos ser los tres?
A Karen casi le explota la cabeza de la indignación.
—¿Entonces yo también puedo tener otro?
—No, tú no —respondió con descaro el muy maldito.
—¿No podemos ser los tres?
A Karen casi le explota la cabeza de la indignación.
—¿Entonces yo también puedo tener otro?
—No, tú no —respondió con descaro el muy maldito.
No lo iba a despedir.
No lo iba a despedir.
Nos contó todo lo que había pasado desde la noche en que le entregamos las fotos.
Nos contó todo lo que había pasado desde la noche en que le entregamos las fotos.
Se la había tragado la tierra.
Se la había tragado la tierra.