Caminas por calles que saben tu nombre, pero ya no te reconocen.
No pertenezco del todo allá.
Y, seamos honestos, tampoco al 100% acá. Vivo en ese espacio intermedio que no aparece en los mapas, pero sí en el pecho.
Caminas por calles que saben tu nombre, pero ya no te reconocen.
No pertenezco del todo allá.
Y, seamos honestos, tampoco al 100% acá. Vivo en ese espacio intermedio que no aparece en los mapas, pero sí en el pecho.