La seguridad no es una recompensa para los que se portan bien.
La seguridad no es una recompensa para los que se portan bien.
Y no podemos quedarnos callados.
Y no podemos quedarnos callados.
Niños, niñas y adolescentes tienen derecho a vivir, jugar, gritar un gol, y volver a casa sanos y sanas.
No es mucho pedir. Es lo mínimo.
Niños, niñas y adolescentes tienen derecho a vivir, jugar, gritar un gol, y volver a casa sanos y sanas.
No es mucho pedir. Es lo mínimo.
Y un país que no les cuida en los espacios públicos, en sus alegrías, no está cumpliendo.
Y un país que no les cuida en los espacios públicos, en sus alegrías, no está cumpliendo.
Tiene que ser un punto de quiebre.
No basta con lamentar. Hay que asumir responsabilidades, revisar todo y actuar ya.
Tiene que ser un punto de quiebre.
No basta con lamentar. Hay que asumir responsabilidades, revisar todo y actuar ya.
Pero ese derecho necesita algo más que buenas intenciones: necesita seguridad real, entornos pensados con y para ellos, instituciones que se tomen en serio su bienestar.
Pero ese derecho necesita algo más que buenas intenciones: necesita seguridad real, entornos pensados con y para ellos, instituciones que se tomen en serio su bienestar.
Y también soy hincha.
En 9 días más le voy a regalar a mi hija de casi 3 años su primera camiseta.
Estoy esperando el momento para llevarla por primera vez al estadio.
Esto me cae encima de forma personal.
Y también soy hincha.
En 9 días más le voy a regalar a mi hija de casi 3 años su primera camiseta.
Estoy esperando el momento para llevarla por primera vez al estadio.
Esto me cae encima de forma personal.
Algo falló: el control, la gestión, la seguridad… y sobre todo, el cuidado.
Una y otra vez, pagan los de siempre.
Algo falló: el control, la gestión, la seguridad… y sobre todo, el cuidado.
Una y otra vez, pagan los de siempre.