Bajó la vista al escuchar lo último, buscando algún agujero. Uno bastante evidente, al parecer.— Quítatelo, puedo arreglarlo. >
Bajó la vista al escuchar lo último, buscando algún agujero. Uno bastante evidente, al parecer.— Quítatelo, puedo arreglarlo. >
Vyra dejó las bolsas apoyadas contra unas piedras, y siguió quitándole cosas al caballero hasta que le liberó de todo el equipaje.— Qué bruto eres. —Le riñó, mientras le empujaba para salir del camino.— Venga, siéntate. ¿Tienes hambre?
Vyra dejó las bolsas apoyadas contra unas piedras, y siguió quitándole cosas al caballero hasta que le liberó de todo el equipaje.— Qué bruto eres. —Le riñó, mientras le empujaba para salir del camino.— Venga, siéntate. ¿Tienes hambre?
Era difícil no sentir al caballero cuando se movía cerca. Era grande y sus pasos retumbaban en las sensibles orejas de la utura. Pero se había vuelto normal, habitual, y no sentía que tuviese que estar alerta cuando le tenía cerca. Por eso, no esperó que la alzase >
Era difícil no sentir al caballero cuando se movía cerca. Era grande y sus pasos retumbaban en las sensibles orejas de la utura. Pero se había vuelto normal, habitual, y no sentía que tuviese que estar alerta cuando le tenía cerca. Por eso, no esperó que la alzase >