Mientras a Sánchez le llaman hijo de puta, su adorado Trump sigue deportando venezolanos hoy, incluso con solicitud de asilo.
Aquí se les acoge, se les facilitan los trámites y así lo agradecen algunos ultraderechistas. Con razón estaban perseguidos allá. Son gentuza.
Mientras a Sánchez le llaman hijo de puta, su adorado Trump sigue deportando venezolanos hoy, incluso con solicitud de asilo.
Aquí se les acoge, se les facilitan los trámites y así lo agradecen algunos ultraderechistas. Con razón estaban perseguidos allá. Son gentuza.