No hay que desesperar. Imaginé…. un mundo en el que el valor más poderoso, el más apreciado, fuese no el del dinero si no el del que más aportara a los demás, a la sociedad.
Sigamos oyendo a John Lennon.
No hay que desesperar. Imaginé…. un mundo en el que el valor más poderoso, el más apreciado, fuese no el del dinero si no el del que más aportara a los demás, a la sociedad.
Sigamos oyendo a John Lennon.