la pena callada, la luz que destila
el llanto sereno, la voz que consuela
a aquellos que miran al hijo en su estela.
No llores, Señora, que parte a Roma,
En cada plegaria,
sus hijos lo sienten, jamás está ausente.
la pena callada, la luz que destila
el llanto sereno, la voz que consuela
a aquellos que miran al hijo en su estela.
No llores, Señora, que parte a Roma,
En cada plegaria,
sus hijos lo sienten, jamás está ausente.