— Así como tu naciste aquí bajo mis cuidados.
El niño extendió su mano y tomó la de la niña, dando a su mano un suave apretón, quizá pensando que así podría hacerle saber que todo estaría bien.
— Ahora seremos amigos para siempre.
— Así como tu naciste aquí bajo mis cuidados.
El niño extendió su mano y tomó la de la niña, dando a su mano un suave apretón, quizá pensando que así podría hacerle saber que todo estaría bien.
— Ahora seremos amigos para siempre.
— Siempre he estado aquí, en mi planeta. Cuándo abrí los ojos, mi planeta también lo hizo.
Volvió a mirar a su +
— Siempre he estado aquí, en mi planeta. Cuándo abrí los ojos, mi planeta también lo hizo.
Volvió a mirar a su +
— ¿Principe? Me gusta. Y tú serás mi rosa.
— ¿Principe? Me gusta. Y tú serás mi rosa.
— Aquí. Aquí te voy a cuidar ahora.
— Aquí. Aquí te voy a cuidar ahora.
El interior estaba iluminado por la suave luz del fuego crepitante en, efectivamente, una chimenea. Y ahí estaban la mesa y las sillas, y en un espacio apartado una gran y mullida cama. +
El interior estaba iluminado por la suave luz del fuego crepitante en, efectivamente, una chimenea. Y ahí estaban la mesa y las sillas, y en un espacio apartado una gran y mullida cama. +
Aún así, y con absoluta +
Aún así, y con absoluta +
Y al llegar de nuevo al punto de partida, se había materializado allí una pequeña casita austera que parecía hecha +
Y al llegar de nuevo al punto de partida, se había materializado allí una pequeña casita austera que parecía hecha +
Y a medida que hablaba, el niño comenzó a relatar cómo era su casa.
— Tiene un lindo +
Y a medida que hablaba, el niño comenzó a relatar cómo era su casa.
— Tiene un lindo +
— Ven ¡Te enseñaré mi casa! También será tuya ahora.
El Principito se encontraba tan feliz, pues ahora ya no estaría solo de nuevo.
— Ven ¡Te enseñaré mi casa! También será tuya ahora.
El Principito se encontraba tan feliz, pues ahora ya no estaría solo de nuevo.
El Principito alzó la mirada hacia dicho cielo, encantado, más cuándo la bajó hacia su rosa, decidió que la+
El Principito alzó la mirada hacia dicho cielo, encantado, más cuándo la bajó hacia su rosa, decidió que la+
Sus cavilaciones se vieron interrumpidas cuándo escuchó la melodiosa y +
Sus cavilaciones se vieron interrumpidas cuándo escuchó la melodiosa y +
—De aquí puedes beber. Con tus manos. Así -Juntó sus manos haciendo un pocito con ellas para recoger el agua que luego bebió. Era dulce, fría, fresca.
—De aquí puedes beber. Con tus manos. Así -Juntó sus manos haciendo un pocito con ellas para recoger el agua que luego bebió. Era dulce, fría, fresca.
— ¿Eres unica en el universo?
Deseó saber, pues nunca había visto una rosa como ella. Quizá él poseía la única rosa en todo el vasto universo. Entonces, no habría nadie como ella jamás.
Caminó hacia el volcán, caminando por el sendero rocoso hacia el cráter del que brotaba +
— ¿Eres unica en el universo?
Deseó saber, pues nunca había visto una rosa como ella. Quizá él poseía la única rosa en todo el vasto universo. Entonces, no habría nadie como ella jamás.
Caminó hacia el volcán, caminando por el sendero rocoso hacia el cráter del que brotaba +
Pero para cuándo llegaron, había una nueva pregunta en los +
Pero para cuándo llegaron, había una nueva pregunta en los +
— ¿Qué se siente ser una rosa?
— ¿Qué se siente ser una rosa?
– ¡Si! Puedes beber de ella. Pero te recomiendo que lo hagas del volcán que se encuentra dormido, pues su agua es fresca y la puedes beber.
El Principito volvió a tirar de la mano de su rosa, de forma suave para caminar de regreso a dicho volcán. Y mientras caminaba se +
– ¡Si! Puedes beber de ella. Pero te recomiendo que lo hagas del volcán que se encuentra dormido, pues su agua es fresca y la puedes beber.
El Principito volvió a tirar de la mano de su rosa, de forma suave para caminar de regreso a dicho volcán. Y mientras caminaba se +
Volvió a caminar y tuvo que pasar un amanecer antes de detenerse otra vez.
– Este volcan está activo, y este también. -Señaló ahora las montañas frente a ellos, una junto a la otra- Son muy calientes, así que ten cuidado. Pero cerca al suelo +
Volvió a caminar y tuvo que pasar un amanecer antes de detenerse otra vez.
– Este volcan está activo, y este también. -Señaló ahora las montañas frente a ellos, una junto a la otra- Son muy calientes, así que ten cuidado. Pero cerca al suelo +
– Este es el volcan inactivo- Señaló hacia arriba, a la montaña frente a él que, si lo imaginaba correctamente, a penas si llegaba a su +
– Este es el volcan inactivo- Señaló hacia arriba, a la montaña frente a él que, si lo imaginaba correctamente, a penas si llegaba a su +
– Ven conmigo -respondió en su lugar, tendiendo hacia ella una de sus manos- ¿Quieres conocer mi planeta?
– Ven conmigo -respondió en su lugar, tendiendo hacia ella una de sus manos- ¿Quieres conocer mi planeta?
Y ahora que se parecía más a él que a las flores que vivian allí, ella no podía quedarse a dormir en la tierra, pues ahora debía buscar algo +
Y ahora que se parecía más a él que a las flores que vivian allí, ella no podía quedarse a dormir en la tierra, pues ahora debía buscar algo +