Son 2.074 hectáreas de costa en las que ahora, tras años de malas prácticas, son los propios pescadores los que controlan que el resto no se salten las normativas ambientales que han aprobado entre todos
Son 2.074 hectáreas de costa en las que ahora, tras años de malas prácticas, son los propios pescadores los que controlan que el resto no se salten las normativas ambientales que han aprobado entre todos