— Está en una caja polvorienta tres metros bajo tierra.
— Está en una caja polvorienta tres metros bajo tierra.
— Seh, esa mujer se preocupaba de más por unos zoquetes como nosotros.
Y eso provocó un silencio hondo que perduró bastante tiempo.
— Seh, esa mujer se preocupaba de más por unos zoquetes como nosotros.
Y eso provocó un silencio hondo que perduró bastante tiempo.
— Mi madre no quería, supongo que en eso de desobedecer
— Mi madre no quería, supongo que en eso de desobedecer
— Yo dejé el instituto a los catorce, para esa época todos mis compañeros eran unos cabrones remilgados. Si hubiera seguido seguramente habría acabado como uno de ellos.
— Yo dejé el instituto a los catorce, para esa época todos mis compañeros eran unos cabrones remilgados. Si hubiera seguido seguramente habría acabado como uno de ellos.
— ¿Cuántas llevamos ya? ¿No deberías estar en el suelo vomitando con ese cuerpecito?
— ¿Cuántas llevamos ya? ¿No deberías estar en el suelo vomitando con ese cuerpecito?
— ¿Qué haces niñata? Ni que fueras mi madre para mandarme. Tch, y eso que aquí soy yo el que te dobla la edad.
— ¿Qué haces niñata? Ni que fueras mi madre para mandarme. Tch, y eso que aquí soy yo el que te dobla la edad.
— Cuando llevas el tipo de vida que llevo yo, tu cuerpo termina pasándote factura. Tch.
Gruñó.
— Cuando llevas el tipo de vida que llevo yo, tu cuerpo termina pasándote factura. Tch.
Gruñó.
— Son pastillas para el dolor, es normal que las confundas con las que se toma tu padre por las noches. Tch, mocosa. Bebe.
— Son pastillas para el dolor, es normal que las confundas con las que se toma tu padre por las noches. Tch, mocosa. Bebe.
— Si te desmayas no te llevaré a tu casa, te aviso.
— Si te desmayas no te llevaré a tu casa, te aviso.
— ¿Por qué me gustarían? Sueltan pelo y se cagan y mean, solo joden.
Le molestaba más tener que recoger un meado de gato que que le arañaran las cortinas o el sofá.
— ¿Por qué me gustarían? Sueltan pelo y se cagan y mean, solo joden.
Le molestaba más tener que recoger un meado de gato que que le arañaran las cortinas o el sofá.
— ¿Cómo decías que era tu nombre, debilucha?
— ¿Cómo decías que era tu nombre, debilucha?
— ¿Y tú quieres ganarme a beber bebiendo así? Ah, por eso siempre bebo solo.
— ¿Y tú quieres ganarme a beber bebiendo así? Ah, por eso siempre bebo solo.
Abrió la cerveza y fue a pegar el primer sorbo, justo cuando escuchó eso.
— ¿Eres una enferma de las apuestas o qué? No puedes ganar, ni a fuerza ni a esto... y de todas formas, ¿Qué gano yo?
Abrió la cerveza y fue a pegar el primer sorbo, justo cuando escuchó eso.
— ¿Eres una enferma de las apuestas o qué? No puedes ganar, ni a fuerza ni a esto... y de todas formas, ¿Qué gano yo?
— ¿Cuántos? ¿Tienes siquiera edad para beber alcohol? Ah, que más da.
— ¿Cuántos? ¿Tienes siquiera edad para beber alcohol? Ah, que más da.