Le mostró el precio de tocar lo inalcanzable.
Y ella… cayó rendida.
No al dolor.
No al placer.
Sino al hecho de que, por fin,
alguien la había visto completa.
Le mostró el precio de tocar lo inalcanzable.
Y ella… cayó rendida.
No al dolor.
No al placer.
Sino al hecho de que, por fin,
alguien la había visto completa.