Al fin y al cabo, la vida es un banquete. ¿Quién querría o podría comerse todo de una vez?
Al fin y al cabo, la vida es un banquete. ¿Quién querría o podría comerse todo de una vez?
Lo aprendo también cada vez que me calzo las zapatillas para caminar, que me centro en lo que el cuerpo puede y me pide en este momento.
Lo aprendo también cada vez que me calzo las zapatillas para caminar, que me centro en lo que el cuerpo puede y me pide en este momento.