Dejó de morderse el labio y solo siguió escuchando mientras sentía que su cuerpo solo eran pedazos que aquella chica podía hacer y deshacer a placer. Cuando escuchó el nombre, sus ojos se ensancharon y muy lentamente lo repitió.
Dejó de morderse el labio y solo siguió escuchando mientras sentía que su cuerpo solo eran pedazos que aquella chica podía hacer y deshacer a placer. Cuando escuchó el nombre, sus ojos se ensancharon y muy lentamente lo repitió.