Pero esas élites no son económicas, no son empresarios, ni empresas, ni ricos, defienden los poderes económicos a muerte.
Y lo ridículo, es que se creen antisistema.
Pero esas élites no son económicas, no son empresarios, ni empresas, ni ricos, defienden los poderes económicos a muerte.
Y lo ridículo, es que se creen antisistema.