Los dedos ajenos cruzaron >
Los dedos ajenos cruzaron >
Por su parte, la mano que le masturbaba no paró, ni siquiera cuando le levantó la pierna. Ella misma se sujetó con el muslo a su cadera. >
Por su parte, la mano que le masturbaba no paró, ni siquiera cuando le levantó la pierna. Ella misma se sujetó con el muslo a su cadera. >
La cuestión era que no estaba pensando en eso en aquel instante. Ni en eso ni en nada. Los dedos de Owen entre sus labios y >
La cuestión era que no estaba pensando en eso en aquel instante. Ni en eso ni en nada. Los dedos de Owen entre sus labios y >
Pero Owen eran muy distinto. Era paciente. Atento. Delicado con ella. Se preocupaba. >
Pero Owen eran muy distinto. Era paciente. Atento. Delicado con ella. Se preocupaba. >
Gimió, en cuanto los dedos del vaquero apretaron su entrepierna. Estaba húmeda, caliente, y lo notaría rápidamente. Ella, por su parte, llevaría igual de rápido la mano derecha sobre la erección ajena. Primero sobre el pantalón, para palparla, y después se deslizaría >
Gimió, en cuanto los dedos del vaquero apretaron su entrepierna. Estaba húmeda, caliente, y lo notaría rápidamente. Ella, por su parte, llevaría igual de rápido la mano derecha sobre la erección ajena. Primero sobre el pantalón, para palparla, y después se deslizaría >
Lisbeth se había levantado. >
Lisbeth se había levantado. >