Madrid, ciudad de colegios profesionales en guerra: 'fuego' electoral entre médicos, arquitectos y ahora también procuradores
El ICPM, el Colegio de Procuradores de Madrid, adelanta sus elecciones al próximo 26 de febrero con tres candidaturas distintas que emanan de la actual Junta de Gobierno, después de una disputa entre sus modelos. La cita se produce en medio de otros conflictos ya judicializados en órganos similares de la ciudad
La historia interminable por controlar dos colegios profesionales de Madrid: peleas por el decanato y elecciones judicializadas
Sin ser Succession ni House of Cards, cada vez que hay elecciones cerca se abre un nuevo intríngulis en los colegios profesionales de Madrid. Algunos se han eternizado durante más de un año, y otros no dejan pasar el mes sin sumar un nuevo capítulo a su historia. La saga de los médicos (Icomem) abrió la senda en diciembre de 2024, primero con la retirada de la vicepresidenta a ocho días de votar y entre señalamientos por opacidad en las cuentas de la institución. Medio año más tarde, los arquitectos arrancaron sus propios comicios con disputas por la legitimidad del actual decano para presentarse a una tercera legislatura. En ambos casos, el debate sigue abierto y ha llegado a los tribunales. Ahora, a sus ya largas encrucijadas se añade un tercer fuego electoral.
El Ilustre Colegio de Procuradores de Madrid (ICPM) ha adelantado sus elecciones al próximo 26 de febrero, y las celebrará inmerso en otra crisis interna originada en su propia directiva. La cita estaba prevista para abril, pero finalmente tendrá lugar en dos semanas a raíz de que implosionara el equipo actual. El vicesecretario de la Junta de Gobierno, Noel de Dorremochea, retiró su apoyo a la vicedecana, Carmen Giménez, y dimitió del cargo señalando una campaña de desprestigio dirigida hacia su persona. Ahora, ambos se presentan en candidaturas separadas después de que el decano, Alberto García Barrenechea, abandonara el colegio para saltar al Consejo General de Procuradores de España (CGPE). También lo hace Francisco Montalvo, otro miembro de la Junta saliente que ahora ofrece una tercera vía en las elecciones.
A pocos meses de abandonar el cargo, el actual decano y aspirante a liderar el CGPE habla con Somos Madrid sobre el futuro que vislumbra para el colegio. “Las tres opciones me parecen perfectamente válidas para liderar la institución, aunque yo optaría por una hoja de ruta continuista”, valora Barrenchea, refiriéndose a su gestión y desmarcándose de informaciones que aluden a críticas respecto al presupuesto interno, aprobado en diciembre.
Las tres opciones me parecen perfectamente válidas para liderar el Colegio de Procuradores
Alberto García Barrenchea
— Decano del Ilustre Colegio de Procuradores de Madrid
El presupuesto reflejó un aumento en el gasto de personal que no fue plato de buen gusto para todos, y terminó con Dorremochea retirando su apoyo a Giménez y presentando su propia alternativa a la Junta de Gobierno. “No es del todo cierto”, asegura el decano saliente: “Se ha prescindido de personas importantes para el colegio, como su director, pero también hay más gente trabajando en los dos departamentos clave, el de Informática y en Turno de oficio”, afirma el hombre al mando del ICPM, que también mira hacia la subida del IPC (Índice de Precios al Consumo) y un “incremento de salarios”.
En el ámbito del Derecho, los procuradores son los profesionales que ejercen la representación técnica de las partes implicadas ante el juzgado, siendo un enlace entre el cliente, el abogado y los tribunales para coordinar plazos o información necesaria. Aquellos que estén colegiados en Madrid podrán ejercer su derecho a voto tanto en la propia sede del ICPM (distrito de Tetuán) el día de las elecciones como dejando su papeleta en un depósito durante los días previos, así como a través del correo certificado.
La semilla del Colegio de Médicos que sigue generando conflicto
A menos de dos semanas para la cita, el revuelo previo ha recordado a los episodios conflictivos que comenzaron en el seno de otros colegios profesionales de la misma manera y, con el tiempo, terminaron prolongándose hasta convertirse en un bloqueo representativo. El Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (Icomem) fue de los primeros. El 17 de diciembre de 2024 el exgerente del hospital privado Fuensanta en Ciudad Lineal, Tomás Merina, se alzó victorioso en las elecciones y dobló en votos sus dos contrincantes, la nefróloga Esther Rubio y el presidente del Icomem, Manuel Martínez-Sellés, que quedó en último lugar.
Solo un mes después, el órgano dirigido aún por Martínez-Sellés anunció que su Comisión de Recursos –herramienta que supervisa quejas ante alguna resolución interna– había invalidado la candidatura de Merina no solo después de haberla aceptado, sino cuando apenas quedaba una semana para su toma de posesión como nueva cabeza visible del colegio. La decisión tomó de base un argumento que ya se había esgrimido durante la campaña, y por el que el presidente Sellés había objetado ante dicha comisión sin obtener respuesta hasta entonces.
Desde ese momento, el perdedor de aquellas elecciones continuó al frente del Icomem pese a que se auguraron nuevos comicios e incluso él mismo confirmó que no se presentaría a la reelección. El origen del conflicto radica en que Merina, aún constando como colegiado, lleva años jubilado y esto choca con uno de los criterios exigidos: el presidente del Icomem ha de estar “en ejercicio” de la profesión. Algo que el aludido y su equipo defendieron siempre como una estratagema de Martínez-Sellés para permanecer en el cargo, aludiendo a que estar retirado de los centros de salud no implica estar fuera de la profesión.
A dos semanas de comenzar el año, el tablero para los médicos volvió a girar. El Juzgado de Instrucción número 5 de Madrid admitió a trámite una denuncia de Tomás Merina presentada por la vía penal contra los seis miembros de la Junta Directiva en funciones, incluido su presidente. Les acusan de un posible delito de prevaricación administrativa, lo que abrirá otra investigación que puede determinar el resultado final de este pulso.
Medio año después, el COAM inició otro litigio entre arquitectos
La del Icomem no fue la única trifulca reciente en el seno de un colegio profesional. El 5 de mayo del año pasado se celebraron las elecciones en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), otro órgano con mano en concursos públicos y licencias municipales que llegó a las urnas con el terreno ya enfangado. El decano entonces y ganador de aquellos comicios por apenas 176 votos, Sigfrido Herráez, aspiraba a una tercera legislatura contraviniendo nuevamente los estatutos internos, que limitan a dos mandatos de tres años cada uno el tiempo máximo que un colegiado podrá permanecer en un equipo de gobierno.
Sin embargo, los defensores de Herráez se apoyaron en que la primera de todas no llegó a cursarse por completo con él al frente, pues el decano llegó al poder después de una moción de censura contra su antecesora que le dejó con un año y medio de margen hasta la siguiente votación, en la que logró revalidar el cargo. Es decir, que no ha cumplido los seis años establecidos como tope legal. En este conflicto intervino también la Comisión de Recursos del COAM, abriendo otro frente de batalla entre Sigfrido Herráez y el presidente de la misma, Luis de la Rica. De la Rica invalidó la candidatura del decano y el embrollo terminó judicializándose, al igual que ha ocurrido entre los sanitarios.
Para más inri, en los últimos días volvió a emitirse una resolución interna que deja sin efecto la toma de posesión de Herráez y agota la vía administrativa, por lo que ya solo cabe recurso en los juzgados. La denuncia la interpuso Elena Sarabia, otra colegiada que formó parte de la anterior Junta de Gobierno. Fuentes del Decanato confirmaron a este periódico que aún estudiaban la decisión para decidir cómo actuar para mantenerse en el cargo, pero todo está por materializarse. Mientras tanto, el escenario deja un Madrid cada vez más habituado a la tormenta en sus colegios profesionales cuando suenan campanas de elecciones.
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