La vida es demasiado corta y demasiado larga para tomarse las cosas más en serio de la cuenta.
Generalmente el trato es amable y relajado, con cada uno en su lugar. Cuando le apetece, me destroza: sádico, despótico y cruel, como corresponde.
El paraíso.
Generalmente el trato es amable y relajado, con cada uno en su lugar. Cuando le apetece, me destroza: sádico, despótico y cruel, como corresponde.
El paraíso.
A medio camino entre informarle y pedirle permiso (porque pedir permiso explícito para todo sería agotador), le digo algo que voy a hacer y espero unos segundos a ver si tiene alguna objeción.
A medio camino entre informarle y pedirle permiso (porque pedir permiso explícito para todo sería agotador), le digo algo que voy a hacer y espero unos segundos a ver si tiene alguna objeción.
Cuando decide qué vamos a hacer, qué ver en la tele, qué comer, a dónde ir... contando con mi total obediencia, me siento arder de gusto.
Cuando decide qué vamos a hacer, qué ver en la tele, qué comer, a dónde ir... contando con mi total obediencia, me siento arder de gusto.
Necesito saberlo sobre todo en esos momentos en que el puño aprieta y el dolor me hace flaquear.
Aguantar más, resistir, dejar que sea Él quien encuentre el limite de un juguete indefenso que desmonta mientras sonríe
Necesito saberlo sobre todo en esos momentos en que el puño aprieta y el dolor me hace flaquear.
Aguantar más, resistir, dejar que sea Él quien encuentre el limite de un juguete indefenso que desmonta mientras sonríe
Ahí van tres mías:
La Princesa Prometida.
La vida de Brian.
Willow.
Y, a partir del año pasado, Love Actually.
Ahí van tres mías:
La Princesa Prometida.
La vida de Brian.
Willow.
Y, a partir del año pasado, Love Actually.
Me quedo un rato, agradecido, aspirando lentamente Su aroma y recitando en silencio votos de entrega y obediencia.
Me quedo un rato, agradecido, aspirando lentamente Su aroma y recitando en silencio votos de entrega y obediencia.
A mí me no me gusta: asocio enfado a debilidad (y no el tipo de debilidad entrañable o deseable de algún modo). Quien tiene que gritar "soy el rey" no lo es.
Ver dominar a D desde la calma sí que alimenta mi sumisión y me pone de rodillas.
A mí me no me gusta: asocio enfado a debilidad (y no el tipo de debilidad entrañable o deseable de algún modo). Quien tiene que gritar "soy el rey" no lo es.
Ver dominar a D desde la calma sí que alimenta mi sumisión y me pone de rodillas.
Que vea vía libre, que tenga claro que ni mis manos ni nada de mi cuerpo van a obstaculizarle, que me vea y me sienta indefenso y a Su merced.
Que vea vía libre, que tenga claro que ni mis manos ni nada de mi cuerpo van a obstaculizarle, que me vea y me sienta indefenso y a Su merced.
Hay momentos de dureza y momentos de ternura, hay mucho amor, humor y complicidad. Pero nunca olvido mi posición con Él. Es ante todo mi dueño.
Hay momentos de dureza y momentos de ternura, hay mucho amor, humor y complicidad. Pero nunca olvido mi posición con Él. Es ante todo mi dueño.
Otro momento igualmente intenso y que también me encanta es cuando me lo prohíbe.
Es como jugar con cartas trucadas: gano siempre.
Otro momento igualmente intenso y que también me encanta es cuando me lo prohíbe.
Es como jugar con cartas trucadas: gano siempre.
Para la convivencia, no: desde el principio ha sido tan absurdamente fácil que daba miedo.
Para la convivencia, no: desde el principio ha sido tan absurdamente fácil que daba miedo.
- ¿Sumiso y esclavo es lo mismo?
- ¿La tortilla de patatas, bien hecha o crudita?
- ¿Palabra de seguridad, sí o no?
Frases para entrar pisando fuerte en el cielito azul
- ¿Sumiso y esclavo es lo mismo?
- ¿La tortilla de patatas, bien hecha o crudita?
- ¿Palabra de seguridad, sí o no?
Frases para entrar pisando fuerte en el cielito azul
Una buena azotaina deja al esclavo un saludable recuerdo, en forma de dolor y calor, de la posición que ocupa. Y también se disfruta durante días.
Una buena azotaina deja al esclavo un saludable recuerdo, en forma de dolor y calor, de la posición que ocupa. Y también se disfruta durante días.