Ains. Qué prontito le hemos calado.
Ains. Qué prontito le hemos calado.
Una mujer que llevaba dos años desaparecida, escapa del cautiverio en el que su "pareja" le había sometido a constantes palizas, torturas y violaciones. La víctima presenta la perdida de un ojo producto de los golpes, entre otras muchas lesiones.
Una mujer que llevaba dos años desaparecida, escapa del cautiverio en el que su "pareja" le había sometido a constantes palizas, torturas y violaciones. La víctima presenta la perdida de un ojo producto de los golpes, entre otras muchas lesiones.